Nació en Alcalá la Real el 15 de noviembre
de 1549.
Siendo niño trabajó con su padre, Pedro de Raxis,
conocido por el sobrenombre de Sardo. Cooperó en los
relieves de la Iglesia Abacial del Pósito, de la Fuente
Nueva, de la Mora alta y baja al igual que en las
imágenes de las Cofradías de Santa Ana, Virgen de
la Cabeza, La Concepción...
En 1570 se afincó en Granada y tuvo como maestro
a Rodrigo Moreno que trabajó en el Escorial. Creó
su propio taller y escuela en Granada donde se educó
Martínez Montañés. Pablo de Rojas tallaba las figuras
y las dejaba en blanco para que otros las pintaran.
Recibió encargos como imágenes de crucificados y nazarenos,
intervino en numerosos retablos y realizó todo tipo
de objetos religiosos para cofradías, iglesias y particulares.
Su fama se extendió por Córdoba (Priego, Lucena
y Rute), Sevilla (Ecija), Jaén (Alcalá la Real y Baeza),
Málaga (Antequera) y Almería. Junto con Miguel Cano
(padre de Alonso Cano), intervino en varios retablos
granadinos como los de la Virgen de la Antigua de
la Catedral de Granada y el de Albolote (Granada).
Compartió obras con Martín de Aranda, Bernabé de Gaviria
y formó a discípulos como Alonso de Mena. Falleció
en torno a 1611. Sus imágenes invitaban a orar y dialogar
en una relación típica de la mística del siglo de
Oro.
Sus figuras se presentan a tamaño natural en una
fase que evoluciona desde el tecnicismo renacentista
al manierismo y desembocan en el naturalismo. Entre
los crucificados destacan el de la Catedral de Granada,
realizado para la sacristía en 1580 y se le atribuye
el de la capilla del seminario de Granada.