En Alcalá encontrarás diferentes espacios donde recrearte
en el tiempo.
La parte alta, la fortaleza de la Mota, concentra
asentamientos desde la prehistoria, pasando por la
cultura romana y los más de ocho siglos de cultura
musulmana.
A partir de 1341 con la conquista de la ciudad por
Alfonso XI se crea una abadía secular, donde los clérigos
con su abad no vivían enclaustrados sino en la vida
civil. Muchas de los monumentos y construcciones eclesiásticas
datan de esa época.
En la parte baja de la ciudad, destaca una arquitectura
civil y religiosa renacentista. Para conocer realmente
la cultura alcalaína, hay que recorrerse el rosario
de aldeas distribuidas de una forma radial concéntrica.
Las fiestas son de un gran interés por el sabor popular
de las mismas, nos invitan a recordar los sabores,
olores y gustos de la tierra como a compartir un rato
de tertulia con los alcalaínos, a saber de sus costumbres
y tradiciones. El contexto está marcado por elementos
como el fuego, los productos gastronómicos locales,
el ruido de tambores y campanas, los pasos mímicos,
escenificados y pregonados de la Semana Santa gracias
a una tradición oral transmitida de padres a hijos,
y las flores en las cruces.
En el recorrido de sus calles, encontraremos los
nombres de famosos hijos de Alcalá, como los escultores
Pablo de Rojas y Martínez Montañés, el compositor
Pep Ventura, y el autor del libro del Buen Amor, Arcipreste
de Hita.