Es una torre prismática de unos 20 metros de
altura.
Tiene en su parte baja el ingreso a la alcazaba,
de gran valor estratégico ya que es un
pasadizo abovedado en recodo formado por arcos
de herradura dobles, los superiores apuntados.
Este tipo de acceso era muy utilizado por los
almorávides.
Se cree que el último rey zirí de Granada,
Abd Allah, fue el que encargara la construcción
de esta torre, por sus referencias en sus memorias
a la ciudad entonces Q´alat Yahsub; a
él se le atribuyen las realizadas en Granada
a finales del XI, la Monaita y el Arco de las
pesas de la alcazaba vieja. Tiene en el piso
medio un salón que acoge un museo
arqueológico que exhibe piezas
desde la prehistoria.
Para su acceso hay que subir por la Torre de
la Vela y atravesar un corredor, que se restauró
en 1972.
La Torre de la Vela también es prismática
pero de menor dimensión, con dos aposentos
abovedados. Servía de vigilancia en conexión
con las atalayas del término que avisaban
con hogueras y humo en las torres para que con
el toque de su campana avisara a los vecinos.
Completa la fortaleza, la Torre Mocha también
prismática pero de menores dimensiones.