Debe su nombre a que junto a ella se reunían
las milicias alcalaínas.
Abierta bajo la torre que protege el arranque
del camino, sufrió varias reformas en el siglo
XVI que le dieron el actual aspecto renacentista.
En un acta de cabildo municipal de 1578 se
ordena hacer dos arcos de cantería:
"...la puerta de junto al alhorí
del pan, que es la puerta de las lanzas, porque
está en peligro de caer la torre sobre
que está cargada dicha puerta..."
Su fachada clásica, la forma un arco de
medio punto sostenido por pilastras toscanas,
bajo entablamiento dórico, con el escudo de
la ciudad desgastado.