Se encuentra al final del paseo de los Alamos.
De estilo renacentista tardío, casi barroco,
fue construido a mediados del XVII. A partir
de 1835 quedó convertido en vivienda
particular y fábrica de aceite.
La sobriedad fue la característica de
esta fábrica, posiblemente impuesta por
la propia pobreza de la comunidad capuchina.
Sobre la puerta y bajo el óculo existió
alguna hornacina dedicada a S.José.
En el inventario del año 1823 se dice
que la capilla era del Santo Cristo. Por viejos
grabados, fotografías y testimonios,
esta advocación era la pintura de un
crucificado sobre un lienzo en forma de cruz
destruido en 1936 y que fue sustituida por la
imagen actual.
En el año 1989 se inician contactos
entre el Excmo Ayuntamiento y la familia Abril
para transmitir la propiedad del recinto a la
ciudad. A partir de 1995 se vienen realizando
obras de acondicionamiento por parte de la Escuela
Taller.
Del conjunto queda la nave de la iglesia. Del
convento, se sabe de la existencia de la crujía
delantera. Después de la guerra civil
se sabe que las dominicas adquirieron los restos
de un viejo retablo que hoy se encuentra en
una capilla del monasterio de la Encarnación
dedicada a San Martín de Porres.
Algunos volúmenes de la vieja biblioteca
de capuchinos se encuentran depositados en la
Biblioteca pública.
En la actualidad el edificio, alberga la biblioteca
pública municipal y cuenta con un salón
de actos múltiple.