Se accede a Mures por la carretera nacional 432 dirección
a Granada, en dirección suroeste, y a unos
12 kms de Alcalá la Real. Tiene 694 habitantes
y su altitud es de 860 mts.
Destacan varios grupos de casas en sus proximidades,
como son las Casillas de Mures,
Balazos, y las Casillas
de Gumiel, éste último perteneciente al vecino
pueblo granadino de Moclín.
Son cortijos notables
el Medianil, Santa María, García, las
Vegas, Domingo Alcaíde, los tres Calazos, los
dos de Carmona, Cuenca, Muñoz, las dos casillas
de Joya, Cristina, el Cerro, el Rio y el Moral.
Tambien son lugares de interés la Fuente
de Tudela y los cerros Atalaya alta y baja.
Historia: junto al cauce
del río Frailes se han encontrado restos arqueológicos
de época romana en el puente de la media luna.
Algunos topónimos (Gumiel, Savia, Gabia o Atalaya)
manifiestan que también debió ser un
asentamiento musulmán.
La zona de Mures estuvo atravesada por importantes
vías de comunicación hacia Guadix, Moclín
e Iznalloz, importantes vías en los años
de frontera entre los reinos de Castilla y de Granada.
Algunas hipótesis señalan que el topónimo
Mures pudo surgir de mur-muris cuyo significado es
el de ratones, empleándose como sucedáneo
de ésta de una manera culta, así lo
hizo el Arcipreste de Hita.
En 1751 con motivo del Catastro de la Ensenada,
10 vecinos se identifican como mureños, viven
en cortijos de los aledaños de las dehesas
y tres o cuatro tienen casas o chozas de retama. A
principios del XIX ya son un centenar los vecinos
que viven aquí. Primero tuvo su origen en las
Casillas de Mures, en Balazos y después con
el levantamiento de la iglesia en la actual Mures.
Desde el 2001 Mures es una entidad
local autónoma
Fiestas: En febrero se
celebra la fiesta de La candelaria, en la que los
vecinos juntan tomillos, abulagas, leños...
y entrada la noche encienden hogueras alrededor de
las lumbres.
A principios de mayo también se celebran la
típica fiesta de las flores, dia que es costumbre
salir a a comer al campo, y en el que los niños
y niñas hacen su primera comunión. Pero
la fiesta más arraigada es San Roque y San
Roquillo, que se celebra el 16 y 17 de agosto.
La Ermita de San José
alberga al patrón de la aldea que es San Roque.
Como santo protector con motivo de las epidemias
de peste, se consagró en el siglo XVI por patrón
de Alcalá la Real. En la ermita alcalaína de San
Blas existía un cuadro de dicho santo que pudo trasladarse
a Mures con motivo de su desaparición a principios
del siglo XX.