Charilla, con 598 habitantes, está situada en la parte
noroeste de la comarca, a unos 6 kms. del núcleo de
Alcalá. Se llega por la carretera comarcal JV-2264.
También es conocida como ciudad
de Flora, debido a que Flora era el nombre
de una bella mozárabe de origen sevillano,
educada en la religión cristiana y sometida
durante toda su vida a un penoso cautiverio por profesar
el cristianismo. Para escapar de esta situación,
salió de Córdoba, su lugar de residencia,
y se refugió enlos montes de la subbética,
en un lugar que posiblemente fuera Charilla, dónde
estuvo desde el 845 al 851, regresando posteriormente
a córdoba, dónde murió decapitada.
El cerro de la torre que
domina la población debió ser el antiguo pueblo fortificado
por los restos y vestigios de pedazos de ánforas,
sepulcros y monedas antiguas. Charilla, fue patria
chica de Ben Jacán, "el Quevedo Hispanoárabe".
La leyenda cuenta que en 1462, los musulmanes sufrieron
una derrota en la que se vió pelear a San Sebastián
a favor de los cristianos en la famosa batalla de
la Boca de Charilla.
En época árabe fue denominada Sajral-Walad y se
construyó la atalaya de Charilla
que comunica con otra situada en el cercano pueblo
del Castillo de Locubín y con la atalaya norte de
la aldea de Santa Ana.
Sus cerros más notables son la falda de la
Martina y Rompezapatos,
éstas últimas ricas en fósiles.
Tienen nacimiento el agua del Juncal, la Fuente Grande
y los nacimientos poco abundantes de las Majadillas,
Hoyo del Peñón y la Joya.
En 1977, se encontró un tesorillo
de estilo hispanoárabe que se encuentra en
el Museo provincial de Jaén. Compuesto por
objetos de oro y plata, cuentas de piedra dura y aljófar.
La joya mejor conservada es una diadema de oro en
chapa, repujada, con cinco piezas rectangulares con
dos triangulares de gran parecido a las diademas ibéricas
de Javea y la Aliseda.
La fiesta se celebra
el 7 de octubre en honor a la Virgen del Rosario.
Se celebran también en los lugares diseminados
la cruz de mayo.
Destaca un baile y canto del lugar, llamado el
fandango de Charilla, cante que se asemeja
a los verdiales malagueños, y que probablemente
llegó a estas tierras interpretado por los
comerciantes de pescado.